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¡Ventajas y desventajas! Microservicios vs arquitectura monolítica

Los microservicios y la arquitectura monolítica suelen ponerse frente a frente al ser patrones para desarrollar programas, aunque parece que nunca se profundiza demasiado sobre ambas alternativas. Por ello, hagamos un cara a cara para conocer qué son y cuáles son las diferencias entre ellas.

Arquitectura monolítica

Como su nombre sugiere, esta estructura concentra todos los aspectos de un software en un mismo lugar. Así, todo aquello que compone a un programa, necesita contar con un alto acoplamiento para que su rendimiento sea bueno.

Para que quede clara la esencia de esta arquitectura tecnológica, hay que recordar siempre que todo aquello que compone al programa es parte de un mismo servidor, por lo que si algo falla, el resto del mismo estará también en dependencia de ese error.

Arquitectura de microservicios

De forma contraria a la monolítica, esta arquitectura no es un todo por el todo, sino que cuenta con funciones que operan de manera autónoma en cada proceso o microservicio destinado para ello.

Para comprenderlo, debemos tener en mente que cada microservicio puede ajustarse a placer sin afectar a los demás. Esto implica que si algún microservicio falla, el resto puede continuar su operación, pues cada uno trabaja de forma independiente.

Además, esta habilidad también aplica en ajustes tan específicos como los niveles de rendimiento de cada microservicio o con cada respuesta que se requiera.

Ventajas de los microservicios

Aunque las definiciones que pusimos antes son breves, se puede comprender la esencia de ambas estructuras, algo importante para poder hablar ahora de algunas de las ventajas y desventajas de ambos sistemas.

Comencemos por la arquitectura monolítica. Probablemente, su ventaja principal es que funciona eficazmente. No por nada fue durante años la opción más utilizada a la hora de desarrollar software. Otra de sus ventajas es que esta arquitectura suele ser precisa, algo que ayuda a minimizar errores.

A pesar de que estas ventajas se escuchan bien, la realidad es que su bendición puede convertirse fácilmente en su maldición, aunque eso lo veremos más adelante. Pasemos a las ventajas de los microservicios.

Esta estructura llegó a contrarrestar justamente la zona en la que la arquitectura monolítica es débil.

Entre sus ventajas, está la autonomía de cada uno de los servicios, lo que permite realizar modificaciones específicas en el software sin necesidad de afectar al resto de servicios. Una ventaja así se convierte, al mismo tiempo, en parte del sello de esta estructura.

Además, la gestión de los equipos y la creación de equipos multifunción, son características de los microservicios. Por si esto no fuera suficiente, los servicios, al ser autónomos, pueden actualizarse, implementarse y escalarse, de acuerdo a las necesidades de la organización.

Por otro lado, los microservicios pueden ser especializados para cubrir funciones o problemas específicos y si, con el tiempo, el software se vuelve más complejo, también es posible dividir las funciones en más servicios.

Desventajas

Es hora de hablar de las desventajas de ambas estructuras. La desventaja principal de la arquitectura monolítica es, sin duda, su rigidez. Esta estructura complica la actualización, modificación y la escalabilidad del software.

Supongamos que un software tiene un pico de demanda en una de sus funciones específicas. En ese caso, la escalabilidad es algo que, irremediablemente, detendrá el programa por un tiempo, aunque la exigencia sea solamente en una zona en particular.

Por su parte, en un escenario similar, los microservicios se pueden escalar con facilidad en la función específica que lo requiere, sin necesidad de detener las demás funciones. Lo mismo ocurre con las actualizaciones y otras modificaciones.

Cabe señalar que la naturaleza de los microservicios también permite que sean más ágiles, pues trabajan de forma independiente y, por lo tanto, más veloz. Sin embargo, esto último vendría de la mano con una característica que puede ser una desventaja, quizá la única, para los microservicios.

Nos referimos a que, al ser autónomos, los microservicios deben ser actualizados y modificados para realmente sacarles provecho.

En este sentido, lo único que requieren es de manos especializadas que conviertan esta debilidad en una fortaleza. Es decir, si un desarrollador actualiza, complementa o ajusta una función de un software, en vez de tratarse de una vulnerabilidad, puede convertirse en un punto fuerte.

Por esa razón, el consejo es siempre acercarse a los expertos para que las soluciones de microservicios sean específicas para una organización.

De este modo, la arquitectura monolítica no es rival para los microservicios, que permiten la adaptación de un software a las necesidades no solamente de una compañía, sino del mercado actual y de los consumidores.

Tiber Anglin

Gerente de Ingeniería
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